Hemos insistido como sector en la necesidad de adaptarse a las tendencias que se observan en el mundo, así como en la pertinencia de enfatizar en la transversalidad de esta apasionante actividad. Estas dos circunstancias, hacen de la nuestra, una industria excepcionalmente INCLUYENTE.

Dentro de las tendencias, se ha venido demostrando que la industria de reuniones sirve como puente entre generaciones, pero también como mecanismo de entendimiento entre diferentes culturas.

Así,  los jóvenes que aportan frescura, creatividad, sana ambición, interacción, y nuevas tecnologías conviven con los veteranos que suman con generosidad su experiencia, sus conocimientos, su paciencia y su sabiduría.  También,  es en este ámbito de interacciones cara a cara, en donde, por naturaleza convergen profesionales de diferentes regiones del mundo,  con perspectivas opuestas, distintas creencias religiosas, preferencias políticas e incluso valores humanos; es precisamente esta diversidad la que dota a nuestra industria de tan relevantes responsabilidades ante los acontecimientos a nivel global. Tender puentes, generar lazos de unión, discutir temas álgidos, llegar a acuerdos, fundamentar posiciones… todo eso se genera en el eje de los eventos, congresos, conferencias, foros y exposiciones.

Por otro lado, la transversalidad a la que me refería, implica que la industria de reuniones debe ser vista, apoyada y evaluada desde los puntos de vista educativo, social, económico o turístico;  y por lo consiguiente tiene componentes estratégicos (de planeación, de política pública, de infraestructura) y componentes tácticos (de logística, ventas, coordinación, operación de eventos, montajes, etc.). Lo que significa  que en ella participan actores de los sectores  privado, publico  y social.

Entonces, la movilidad laboral que vemos en nuestra actividad económica es válida, necesaria y natural en todas partes del mundo, sobretodo en sociedades en donde la especialización, profesionalización y certificaciones no han sido acogidas totalmente.  Así, a nivel global, vemos mercadólogos de destinos moviéndose al área de organización de eventos, comunicadores operando exposiciones, hoteleros convertidos en funcionarios, directores de burós dirigiendo asociaciones, ex-funcionarios como consultores o educadores,  y organizadores de eventos jugando el rol de directores de burós, entre otras muchas combinaciones. Esta característica (que no creo que sea exclusiva de nuestro sector) genera más empatía entre las partes, pues el que ha estado del lado de la demanda y ahora está en la oferta, puede entender mejor las necesidades de los clientes (coloquialmente: “puede ser mejor cantinero aquel que en algún momento fue borracho”).

Lo importante es seguir el camino de la profesionalización con ética/calidad en el servicio,  así como respetar el rol que a cada participante le toca jugar, entendiendo las leyes de la oferta y la demanda comercial/laboral, respetando las reglas del juego y evitando conflictos de interés. También hemos visto recientemente (lo cual es un gran logro de nuestra industria) que para nombrar a un directivo de un buró, un Secretario de Turismo Estatal o un director de recinto se empiezan a tomar en cuenta la experiencia, los conocimientos técnicos y la capacidad probada en lugar de privilegiar aspectos políticos o de amiguismo.

En la industria de reuniones existe también un esquema de soporte global que se activa en cuanto un miembro valorado en la comunidad de “Meetings” pierde su trabajo o su negocio se ve en condiciones económicas apretadas. Este sistema funciona de manera informal-orgánico (similar a como funciona la comunidad judía), en donde al personaje en cuestión se le empiezan a abrir puertas en el sector y cuando se empiece a recuperar, le tocará apoyar a otro; sin embargo ahora también hay mecanismos mas “institucionalizados” como el recientemente creado “Meeting Industry Fund”  al   que invito a todos a sumarse y que es  una prueba más de la generosidad colectiva de esta industria.

Por esa movilidad, responsabilidad social y solidaridad apreciada en la familia global de nuestra industria de reuniones, es que una vez que ingresas a ella, es difícil que te dejen salir, pues “cabemos todos”.

Pin It on Pinterest

Share This